El Museu del Vi es uno de los locales más conocidos de Girona. Si lo queréis comprobar sólo tenéis que venir a la ciudad y preguntar a la gente donde está. Ya veréis como no tendréis muchos problemas para encontrarnos. Pero primero mejor que empecemos explicando un poco la historia del local y de sus miembros. Así entenderéis el porqué de nuestra popularidad.

El Museu del Vi en sus orígenes era una fonda llamada Can Garganta y una barbería. Más tarde ya se le puso el nombre con el que se le conoce hoy día, El Museu del Vi aunque todo el mundo lo llama El Museu para acortarlo un poco. Al principio era un museo donde, a demás de ser un bar, había una exposición permanente de vinos. La dirección actual del local comenzó el 1977 alquilando el local y más tarde comprándolo. A partir de ese momento el bar cambió su enfoque y ha ido evolucionando hasta la actualidad. No siempre ha realizado la misma tarea. Se han ido focalizando alguna de sus actividades para adaptarse a las demandas de la gente. El local también ha sufrido alguna reforma para mejorarlo y ampliarlo en estos años.

Los propietarios actuales comenzaron trabajando en Sant Feliu de Guíxols en un pequeño bar llamado Bar Limón en la carretera Girona número 100. En la actualidad este local es un párquing de una casa. Mientras trabajaban en invierno en este bar hacían la temporada de verano en Platja d'Aro. Alquilaron los restaurantes de diferentes hoteles como el del Beach Palace y el del Sun Tower entre otros. Más tarde, quisieron buscar un trabajo más estable durante el año y marcharon hacia la capital al Museu del Vi a probar suerte.

Al principio se trabajaba con militares ya que había las casernas militares donde ahora hay la universidad. El producto estrella eran los carajillos, los cafés y el vino de misa. Más tarde, con la desaparición de las casernas se tuvo que cambiar la actividad principal del local para atraer nueva clientela. Entonces se importó el modelo de la costa a Girona creando un local nocturno donde la gente venía a pasar un rato con los amigos mientras bebía. Era el paso previo a ir a la discoteca. Tuvo gran aceptación porqué en aquella época no habían muchos negocios dedicados a esa actividad en la ciudad y la gente optaba por hacer un recorrido entre El Museu, La Fusta y el Accés (otros locales de copas de la zona). Se convirtió en un local de referencia hasta
el punto de que no hay nadie en Girona y provincia que no haya bebido unas copas en El Museu en esa época. El local siempre se ha dedicado a la restauración cocinando comida típica de la zona pero no era muy conocida esta faceta debido al gran boom que representaba las otras facetas del local. En la actualidad hay muchos locales nocturnos en Girona y la gente se ha ido repartiendo haciendo bajar mucho la actividad en la noche. En ese momento comenzó a resaltar la faceta de restaurante. También ha estado un local dinamizador de la zona en esta faceta hasta el punto de que al principio en la misma calle sólo había el Angelot y el Bistrot que competían en lo que a comida se refiere. En la actualidad hay más de ocho restaurantes. Ahora mucha de la gente que había venido a beber en El Museu vienen con sus hijos a comer o cenar recordando años pasados con experiencias inolvidables. Es gratificante por nuestra parte sentir como la gente tiene tantos buenos recuerdos de nosotros.

El local dispone de una terraza bastante grande con una acera que mide hasta 6 metros de ancho. El verano es la mejor época para poderla disfrutarla en plenitud, incluso en la noche. Si entramos nos encontramos con la inmensa barra llena de botellas y copas. A la derecha de la barra hay cuatro mesas de bar. Delante nos encontramos con dos pisos. En la planta baja hay dos salas de restaurante aunque se puede convertir en bar dependiendo de las necesidades. Estas salas tienen una capacidad de 36 y 22 personas aunque se puede hacer entrar alguno más. Estas salas tienen manteles enmarcados del restaurante firmadas por alguna personalidad que ha visitado nuestro negocio a lo largo de todos estos años como ahora Juanjo Puig Corvé, Antonio Canales, Cugat, Bumburi,... La planta de arriba con una capacidad para 44 personas está dedicada a bar aunque en época de mucha actividad de restaurante como para las fiestas de la ciudad se convierte en restaurante durante las horas de comida. Todas las salas disponen de
televisiones. Este hecho hace que mucha gente se reúne los días de partido llenando el local en su totalidad. Alguna vez incluso la calle. También, debido a la capacidad del local y de su situación dentro la ciudad, es un lugar ideal para comidas de grupo o de empresas. Normalmente son grupos de jóvenes aunque cada vez más tenemos de otras partes del estado español incluso del extranjero que vienen a visitar nuestra bonita ciudad. Una de las cosas que atrae más a la gente la primera vez que visita nuestro local son las baldosas de cerámica colgadas por todas las paredes con dichas que hacen pensar y reír a la mayoría.
Esperamos que nos vengáis a visitar algún día y compartir un rato con nosotros.